Escapada a Creta en pareja

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Escapada a Creta en pareja

2019-09-16T14:17:46+02:00 julio 11th, 2019|FAMILIA|

Desde que nacieron las niñas hemos tenido pocos momentos a solas y hace relativamente poc0 decidimos empezar a hacer pequeñas escapadas para estar los dos solos y poder desconectar de manera puntual.

Hace dos años, estando yo embarazada de Nina, nos fuimos un fin de semana a Copenhaguen. En otoño pasamos una noche en Milán aprovechando un viaje de trabajo de Xavi y dejamos a las dos solas por primera vez. Y esta vez hemos ido más allá, 4 noches sin las niñas, y ellas sin nosotros. Sabíamos que nos echaríamos de menos mútuamente pero teníamos muchas ganas de estar solos y de viajar aunque fueran unos pocos días para descansar y desconectar.

Hace años que le digo a Xavi que me gustaría ir juntos a Creta, porque yo estuve hace años en 2015 con unas amigas y me encantó. Este año casi le convenzo para ir con las niñas pero los horarios de los vuelos son malísimos y finalmente decidimos buscar otro destino para ir con ellas, y escaparnos los dos solos.

Creta es una isla griega que parece anclada en el pasado, hay zonas turísticas pero también hay otras que están menos masificadas y tienen ese encanto que las que me conocéis sabéis que me gusta: una belleza decadente, naturaleza salvaje, sencillez , tranquilidad. Eso es lo que recuerdo del viaje de 2015, vamos a ver cómo ha cambiado el panorama hoy en día.

Es una isla muy grande, necesitas muchos días para verla entera, o al menos para poderte mover por ella y visitar unos cuantos lugares interesantes. No es un lugar para ir de escapada 3-4 días como vamos nosotros, nosotros sacrificamos verlo todo y elegimos 3 puntos para visitar durante estos días. Aunque ojalá pudiéramos haber estado 1-2 semanas para ver todos sus rincones.

Lo primero que hicimos fue marcar los lugares que queríamos visitar, trazar una pequeña ruta y buscar los alojamientos en base a esta ruta.

Día 1: Aeropuerto – Hora Sfakion – Loutró

El viernes por la noche salimos con el vuelo de Vueling a las 00h de la noche con llegada a las 4h de la madrugada. Es el único vuelo directo de Barcelona a Creta. Si quieres ir haciendo escala en Atenas por ejemplo, pierdes todo un día en el aeropuerto y sólo teníamos 3-4 días, no era viable. El vuelo dura 3 horas y llegas a Creta a las 4h hora local (una hora más). La verdad es que intenté dormir desde el primer minuto pero me fui despertando cada dos por tres y al final la sensación fue de no haber dormido nada y mal, me dolía todo!

Alquilamos coche con la compañía Avis / Budget a través de la web de Vueling. Es una isla muy grande así que tener coche te da la autonomía para moverte como tu quieras. La idea era recoger el coche nada más aterrizar en el mismo aeropuerto y recorrer la carretera hasta el primer destino. Nos dieron un Mini Cooper, qué suerte! Y emprendimos el camino hasta el primer destino que estaba a 2 horas más o menos.

El viaje se nos hizo muy largo… poque teníamos muchísimo sueño y nos íbamos durmiendo. Así que nos fuimos turnando más o menos cada media hora. En serio, estábamos cansadísimos y se nos cerraban los ojos. Estábamos tan cansados que en una de las paradas aparcamos el coche e hicimos una siesta de 20 minutos para coger fuerzas.

Se hizo de día súper pronto hacia las 5.30h y a las 7.30h de la mañana hacía un Sol de justicia y un calor interesante… Las chicharras cantaban tan fuerte que resonaba por toda la montaña, estábamos a 27,5 ºC a esa hora.

El camino por las carreteras de Creta es muy agradable porque el paisaje es muy bonito: montañas llenas de olivos y carreteras de curvas donde te puedes encontrar con grupos de cabras cruzando la carretera, es muy común por aquí! El interior de la isla está totalmente vacío, de vez en cuando te encuentras un grupito de casas o algún que otro restaurante o tienda de productos locales pero por lo general está totalmente desolado. Y hay unas montañas altísimas, por eso hay que hacer tantas curvas para llegar a cualquier lugar.

Para el primer día elegimos un destino pintoresco y diferente: Loutró. Elegimos este lugar porque nos pareció idílico sobretodo porque solamente se puede llegar caminando (mucho rato por la montaña y a pleno Sol) o en barco. Es un pequeño puerto con varios hoteles del mismo estilo: con vistas al puerto, restaurante a pie del mar… y el hecho de tener que llegar en barco lo hace todavía más atractivo, no creéis? Nosotros nos alojamos en el Hotel Madares, un hotel sencillo (pagamos unos 65€ por una noche) pero con unas vistas espectaculares (sobretodo después de subir 5 plantas sin ascensor y escalonado). 

Para llegar al hotel hay una especie de Barco-Bus que sale del puerto de Hora Sfakion y te lleva a las diferentes playas a ciertas horas del día, pero el resto del día dependes de ese barco y si quieres moverte por la zona e ir a calas cercanas tiene que ser dentro del horario que te ofrece este servicio. Así que nosotros decidimos contactar con una empresa de renting de barcos Notos Mare, y aprovechando que Xavi es patrón de yate decidimos alquilar una barquita a motor para movernos por las calas más cercanas.

Aparcamos el coche en el puerto de Hora Sfakion donde debíamos salir con el barco y desayunamos antes de ir para allá, eran alrededor de las 8h y no abrían hasta las 9h así que aprovechamos bien el tiempo.

En la empresa de alquiler de barcos estuvimos hablando un buen rato, aquí todas las gestiones se hacen poco a poco, te lo explican todo al detalle, y van con calma, aquí le llaman “siga-siga”. Fueron muy amables, aunque a Xavi le pillaron por banda junto con otro cliente para enseñarle algunas cosas del barco y se pasaron una hora y media. Lo que pasa es que en esta empresa alquilan barcos de baja potencia sin carnet, y el propietario quería asegurarse de que Xavi y el otro cliente tuviesen experiencia (Xavi es patrón de yate así que tiene muchísimas experiencia pero el otro cliente no tenía licencia) total que se pasaron una hora y media en el barco y por fin nos pudimos ir. Nos dieron un mapa de la costa y las mejores calas para visitar, y las vimos todas!

La primera parada fue Glyka Nera (Sweet Water Beach) la que yo tenía tantas ganas de ver de nuevo. En 2015 fui con mis amigas y llegamos caminando por un camino larguísimo y muy caluroso (aunque idílico) y justamente se encuentra entre el puerto y nuestro hotel. Recuerdo que cuando dormí en esta playa con mis amigas, vi el cielo más estrellado que he visto nunca, y también vimos brillar el Placton en las olas que petaban sobre la orilla. Una maravilla. Es una playa donde hay muy poca gente, de naturaleza salvajes, de piedrecitas redondas y con cabras caminando a tu alrededor (en Creta hay cabras en todas partes). Hay una pared de roca altísima que impresiona mucho verla desde lejos al lado de las personas tan chiquitinas. El agua es transparente y estaba fría pero no demasiado, la temperatura perfecta para notar el frescor pero no pasar frío. Nadamos hasta la playa y estuvimos un ratito allí, solos, cogiendo piedrecitas y mirando el mar… Calma total.

Nos volvimos a subir a la barca con destino a la siguiente playa: Marmara. Nos recomendaron un restaurante en esta playa donde nos dijeron que hacían cocina local. Y que tenían un premio de gastronomía de Km. 0. La verdad es que tenían toda la razón, lo que no nos dijeron es que las vistas eran tan ideales. Además de súper rico, la comida nos salió a 33€. Por aquí la verdad es que comer no es nada caro a no ser que vayas a zonas más turísticas.

Llegas a esta cala con el barco y puedes amarrarlo justo al pie del restaurante (gratis, sin pagar nada por el amarre) también puedes llegar a esta playa con el Barco-Bus. El restaurante se encuentra en lo alto de una roca y a mano derecha tienes una playa de aguas transparentes. Es verdad que en la playa no hay arena sino piedrecitas pero en todas las playas hay hamacas que puedes alquilar por 1€ si no quieres estirarte en el suelo.

El restaurante nos pareció maravilloso y comimos los platos más típicos, también nos dejamos aconsejar por el camarero. Fue una comida ideal… Aunque allí empezamos a notar el calorazo, a esa hora ya estaba subiendo la temperatura y sólo pensábamos en bajar a aquella playa paradisíaca… A la que, por supuesto, nos bañamos después de comer. La playa es pequeña y de piedrecitas, el agua está transparente y al lado hay unas pequeñas cuevas a las que puedes entrar nadando.

Cuando acabamos de comer y bañarnos volvimos a coger el barco y visitamos las otras playas que nos habían recomendado, llegamos hasta Domata la última del mapa y volvimos ya de camino al hotel. Era una playa más abierta al mar y estaba un poco movidito pero las playas en esa zona eran totalmente desérticas, así que si hubiéramos querido bajar a la playa habríamos estado solos… ¿En qué isla encuentras una playa totalmente vacía?

En Loutro dejamos el barco en el amarre delante del hotel, no hay que pagar nada, nadie te cobra, puedes dejarlo donde quieras… En cualquier puerto de Menorca por ejemplo te cobran un alquiler por amarrar en cualquier sitio.

Este pueblecito está lleno de hotelitos súper monos con su propio restaurante a la altura del paseo. Tuvimos que subir 5 plantas para llegar a nuestra habitación pero las vistas merecían la pena! Es el Hotel Madares,  un hotel muy sencillo pero suficiente para una noche y en nuestro plan. La habitación estaba limpia y el desayuno una maravilla, nos salió muy bien de precio 60€.

Después de ducharnos y descansar un poquito, fuimos a buscar un lugar para tomar algo y después a cenar, pero yo estaba tan cansada que me dormía por las esquinas, encima de la mesa durante la cena… Sabéis cuando se os cierran los ojos y no podéis evitarlo?  Las 19.40h nos íbamos hacia la habitación y a dormir. Esa noche dormimos 10 horas, muy necesarias para recuperarnos.

Día 2: Hora Sfakion – Chania – Elafonissi – Hotel Balos Beach

El segundo día nos despertamos y desayuamos en el Hotel Madares, el desayuno estaba incluído en el precio dela noche unos 65€ y la terraza a pie de mar es muy agradable. Eso sí, aquí amanece muy temprano y a primera hora ya hace calor.

Después de desayunar pusimos rumbo al puerto de Hora Sfakion para devolver el barco, pero por supuesto primero hicimos una parada refrescante en Glyka Nera (Sweet Water Beach). No sabéis lo agradable que es darse un chapuzón en agua fría de buena mañana!  Una vez dejamos el barco cogimos el coche hacia la otra punta de la isla, teníamos unas 3 horas de viaje hasta la Playa de Elafonissi donde queríamos ir a pasar la mañana.

Las carreteras en Creta son estrechas, con curvas y desplaarse de un punto a otro es muy lento, por eso hicimos una parada a medio camino para comer, e ir a la playa habiendo comido. La parada técnica la hicimos en Chaniá una de las ciudades más conocidas y turísticas que tiene Creta. Es cierto que sus calles y arquitectura son muy pintorescas pero la verdad es que nos decepcionó un poco ver la cantidad de tursimo que se genera en esta zona. Hay muchísima gente y está todo a tope, realmente después de la visita pensamos que no había merecido la pena hacer esta parada. Es muy bonito sí, pero nos gusta más la calma de esas playas! Si quieres tranquilidad siempre puedes parar a comer en alguno de los restaurantes que te encuentras en la carretera. Además en zonas como el puerto de Chaniá los restantantes son algo más caros, eso sí, se come bien en todas partes.

Después de comer cogimos de nuevo el coche para ir a la playa donde habíamos planeado: Elafonissi. Fue una de las playas que más me impactó cuando vine.  Es una playa de arena blanca muy extensa y con playa en todas las direcciones. Es una de las más turísiticas de la isla pero también es muy espectacular: arena blanca, aguas poco profundas y totalmente turquesas. Lo que me pasó en esta ocasión fue lo mismo que en Chaniá, estaba tan llena de gente que me decepcionó un poco… Quizás al venir de una zona totalmente aislada, el contraste era demasiado! Es una playa súper bonita donde el agua es de un color turquesa impresionante, y es cierto que aunque hay mucha gente, no da la sensación de estar tan masificada si te apartas de las zonas donde están las hamacas. Eso sí, si volvemos a Creta no vendremos a Elafonissi de nuevo.

A última hora de la tarde decidimos ir hacia el nuevo hotel para ducharnos. El hotel para la segunda noche lo cogimos cerca de ahí, un poco más al Norte donde se encuentra el tercer destino que visitaríamos al día siguiente: Balos Beach. Encontramos el Hotel Balos Beach que nos pareció adecuado primero por estar muy cerca de la playa y segundo porque tenía piscina y se veía más completo que la primera estancia. Pensamos que estaría bien alojarnos en un hotel más “bien” al menos una noche pues el resto de noches cogimos alojamientos muy sencillitos.

El hotel nos gustó mucho, todo reformado, buen servicio. Sin grandes lujos pero todo muy bien, con unas vistas increíbles a la bahía y una tranquilidad brutal. El hotel está situado al principio de un canino de tierra que es el que tienes que coger para llegar a Balos Beach, de ahí el nombre del hotel. 

La cena de buffet estaba muy bien, con productos locales, todo muy rico y por un precio bastante asequible de 14€ / persona. Lo que más me gustó fue la tranquilidad que se respiraba al abrir la ventana y observar el paisaje al atardecer… Calma total.

Día 3: Balos Beach – Heraklion

Por la mañana Xavi se levantó bastante pronto y se fue a correr, una de sus costumbres cuando vamos de viaje. Se fue a las 6:50h pero lo que no tuvo en cuenta es que allí se hace de día a las 5.30h y a las 7h ya hace calor. Empezó a correr en dirección a Balos Beach, tenía la esperanza de llegar hasta allí y bañarse pero lo que no sabía es que el camino es de 7km hasta el parking, un camino de tierra al lado del acantilado que hace subida y después 2 km de bajada hasta la playa. Con el calorazo que hacía se empezó a encontrar mal y decidió volver atrás… Suerte porque a las 8.30h no había vuelto y yo ya estaba sufriendo!

Después de desayunar nos fuimos los dos hacia la playa, esta vez en coche por supuesto. El camino de tierra es bastante movidito, y ya había muchos coches que iban para allá. De hecho, cuando llegamos al parking ya estaba lleno (eran las 10.30h) y aparcamos en el camino a la salida del parking de tierra. Cuando nos fuimos a las 12.30h había una cola de coches de varios quilómetros aparcados en el camino… Si váis, ir a primera hora, o sino no vayáis porque el camino es complicado y hace mucho calor para añadir más quilómetros bajo el Sol.

El camino hacia la playa es de bajada, con un terreno bastante lleno de piedras y unas zonas de bajada bastante pronunciada. Si vas con niños hay que ir con cuidado y tener en cuenta que luego tienes que subir, y que el calor es muy sofocante (estábamos a unos 36ºC o más). La bajada sin duda es lo más espectacular pues puedes ver toda la extensión de Balos Beach y la laguna entera. Se trata de una roca en medio del mar y una lengua de playa de arena blanca con agua a ambos lados y de aguas turquesas. 

Cuando vine en 2015 con mis amigas, llegamos por la tarde-noche y dormimos en la playa, y cuando nos despertamos estaba nublado y nos fuimos muy pronto. Vimos la playa totalmente vacía y tenía miedo de decepcionarme al verla tan llena de gente. La verdad es que había mucha gente en la zona donde hay las sombrillas pero realmente la extensión es tan grande que si te apartas un poco es como si estuvieras solo. Desde arriba, ver las personas abajo te hace ver la magnitud del lugar, cosa que sin gente realmente no había apreciado tanto.

En una lado de la bahía se forma una laguna cuando sube la marea por la noche,  con uno o dos palmos de agua caliente en la que puedes correr y los niños pueden jugar sin cubrir. Me imaginé a las niñas corriendo y jugando por allí!

Estuvimos un ratito y volvimos, realmente lo que mola más son las vistas desde arriba, y el camino de bajada en el que puedes disfrutar de las vistas.

La subida ya es otra cosa… La verdad es que fue mortal! Porque hay muuuchos metros de desnivel (mi reloj me marcó 56 plantas de desnivel) y no creo que se equivocara demasiado… A pleno sol y esa subida tan pronunciada, es agotador. Aluciné con la gente que se llevaba a los niños, los vi bajar pero subir… No sé cómo lo debieron hacer. Estoy segura de que ninguna de mías niñas podría subir eso, y en nuestro caso seguro que Xavi tendría que llevar a Illa en brazos y yo a Nina (mochila toddler nos iría bien para subirlas a las dos) pero en serio, si ya me costó subir a mi sola no quiero imaginarme con 12kg extra a mi espalda… Sufrifía por el calor y por el solazo. Es uno de los destinos que quizás con niñas me ahorraría, o quizás podríamos alquilar un barco para llegar hasta allí y ahorrarnos el camino… También hay barco-bus que te lleva! Aunque sigo pensando que lo que mola es ver la playa desde las alturas.

Una vez arriba volvimos hacia el hotel (nos cruzamos con muchos coches que todavía llegaban pero no había sitio en el parking) nos dimos un baño refrescante, tomamos algo y seguimos nuestro viaje ya de vuelta.

Nos quedaba un largo camino de casi 3 horas hasta Heraklion donde se encuentra el aeropuerto. Y paramos en medio del camino en un chiringuito delante de la playa para comer. Fue bastante idílico aunque hacía tanto calor que no pude evitar darme una ducha antes de comer. Madre mía como subieron las temperaturas ayer! A medio camino el coche llegó a marcar 40ºC. Comimos una hamburguesa cocinada al grill súper rica y sabrosa! Lo disfrutamos.

Y finalmente fuimos directos al hotel en Heraklion. Habíamos reservado un hotel para ducharnos y descansar antes de ir al aeropuerto. Paseamos un ratito por la ciudad, comimos algo en el centro, hicimos alguna compra, y volvimos al hotel a dormir a las 21.00h. El vuelo salía a las 4.40h y era necesario dormir algo antes de embarcar porque a la ida no habíamos dormido nada pero a la vuelta Xavi tenía que irse a trabajar y yo quedarme con las niñas. A las 21.00h estábamos durmiendo y nos despertamos a las 1.30h para ducharnos e irnos para el aeropuerto. El hotel que cogimos era muy barato 49€, lo elegí por el precio pero también porque estaba cerca del centro y del aeropuerto. Era pequeño pero correcto, total para dormir unas horas qué más quieres!

Ha sido un viaje muy bonito, además de sus paisajes increíbles hemos podido pasar unos días juntos y solos, cosa que con las niñas no suele pasar nunca. Hay familias que tiene más horas en familia y pueden permitirse momentos de pareja pero nosotros nos vemos pocas horas al día y siempre con las niñas de por medio, en nuestro caso nos ha costado pero con el paso de los años hemos ido haciendo salidas de una noche, aunque sea para cenar solos y esta vez ya han sido 4 noches! 3 días… Ha merecido la pena para volver a encontrarnos los dos solos como al principio. La verdad es que nos entendemos muy bien a la hora de viajar y solemos poner de acuerdo en los planes que hacemos. Creta ha sido una elección maravillosa para «desconectar» y su tranquilidad, sus playas y su belleza nos ha cautivado. Xavi y yo volvimos con la misma sensación: volveremos.