La infertilidad, el tabú del siglo 21

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La infertilidad, el tabú del siglo 21

2019-06-02T22:35:20+00:00 mayo 19th, 2017|FAMILIA|

Hace muchísimo tiempo que quería tocar un tema que resulta delicado para muchas de nosotras, y no sabía muy bien por donde abordarlo así que me lanzaré a la piscina sin pensármelo demasiado. Me refiero al tema de la infertilidad.

Todas las mujeres que quieren ser madres empiezan la búsqueda con mucha ilusión sin saber muy bien lo que va a suceder. Algunas lo consiguen en el primer intento, otras tardan unos meses, muchas tardan más de un año y algunas más no lo consiguen después de mucho intentarlo. Este fue mi caso y hoy os quiero explicar un poco lo que significó para mi tener que pasar por esta experiencia y tener que recurrir a tratamientos de fertilidad para conseguir ser madre.

Desde siempre había sabido que quería ser madre, no tenía muy claro ni cuándo ni con quién, pero cuando decidí pasar el resto de mi vida con mi marido tuve claro que él sería el padre de mis hijos. Igual que muchas otras parejas, primero nos casamos y luego decidimos tener hijos, de hecho yo andaba loca por ser madre y creo que Xavi aceptó casarse conmigo para alargar la llegada de los niños un poco más! Y vaya si se alargó…

En 2012 nos dimos el sí quiero en la boda más maravillosa, original y divertida que pudiera imaginar una pareja de novios, en Menorca. Él había veraneado allí y todos los veranos anteriores los habíamos pasado en la isla juntos. Igual que muchas parejas, unos meses después de la boda empezamos la búsqueda de nuestro primer bebé con mucha ilusión. Me leí todo lo leíble en foros de internet para averiguar cómo funcionaba realmente el ciclo menstrual (porque hasta que no te pones no sabes realmente cómo funciona tu cuerpo) y estuvimos varios meses practicando sobretodo durante los supuestos días fértiles. Pero algo no me cuadraba.

Unos 6 meses después de buscar el embarazo sin éxito decidí ir a consultar con mi ginecóloga por si a caso, porque me daba la sensación de que algo fallaba, además nunca había tenido unas reglas regulares y todo aquello empezaba a mosquearme. Y allí vimos que yo tenía los ovarios poliquísticos lo cual significaba que cada mes unos cuantos folículos crecían sin llegar a liberar el óvulo ninguno de ellos (si no estáis metidas en el tema, quizás os cueste un poco entenderlo). Como la consulta es de la familia de Xavi, empezamos las pruebas y análisis sólo 6 meses después de la búsqueda aunque lo normal es intentarlo al menos 1 año (tardar un año o menos en quedarse embarazada se considera lo normal).

Cuando tienes problemas para quedarte embarazada te hacen varias pruebas de rigor para descartar anomalías u otros problemas graves que realmente no te permitan conseguir un embarazo: análisis de sangre, histerosalpingografía para ver que las trompas estén bien, análisis de esperma del hombre, … En mi contraste una de las trompas de falopio parecía algo obstruida pero estas pruebas tampoco son 100% fiables así que no se le dio demasiada importancia al asunto porque la otra parecía que estaba bien. Como no había nada demasiado relevante que nos impidiera conseguir un embarazo, empezamos desde cero con todo un proceso que no sabíamos cuánto duraría pero que se me hizo eterno.

Cuando empiezas los tratamientos de fertilidad sin tener un problema concreto que te oblique a ir directamente a FIV por ejemplo, empiezas desde cero pasando por todas unas pautas, una tras otra, desde la más sencilla a la más complicada. Para mi, llegar a una Fecundación In Vitro era como lo peor que me podía pasar. Fuimos pasando por cada etapa y descartando la anterior porque no había funcionado.

  • Lo primero que hice fue tomar un medicamento bastante flojito que ayuda a conseguir la ovulación. Es algo muy sencillo y que no requiere de mucho lío. Como no funcionaba, el siguiente paso fue hormonarme con otro tipo de medicamento más complicado que me tenía que pinchar en la barriga. Tampoco funcionó. Parecía que ovulaba pero no que quedaba embarazada.
  • A los seis meses de probar varios de estos tratamientos, ya llevábamos 1 año de búsqueda sin éxito y 6 meses de hormonas extra en mi cuerpo. Empezamos a preocuparnos y pasamos a siguiente nivel: la IA (Inseminaciones Artificial). Las que no sabéis de que va, os lo resumiré muy rápidamente. Básicamente se trata de coger el esperma del hombre y colocarlo directamente en el útero que es donde se supone que tiene que bajar el óvulo para ser fertilizado cuando ovulas. Básicamente lo que consigue la IA es acercar el esperma del hombre y ahorrarse el camino hasta el útero. Hicimos la primera inseminación con mucha ilusión, pero no funcionó. Y tuvimos que repetirlo una vez, y otra… hasta 5 hicimos. Se supone que cada IA tiene un 20% de posibilidades de ser positiva, y con 5 ya habíamos alcanzado el 100% de probabilidades fallidas así que a partir de ahí ya lo dejamos. De hecho, a partir del tercer intento ya iba con menos ganas y menos ilusión porque no me creía que fuese a funcionar.

En ese momento estábamos devastados. Un año y medio de intentos y tratamientos para nada. Las hormonas, las desilusiones mes tras mes, era un cúmulo de emociones negativas que no se pueden explicar si no has pasado por ello. La tristeza que tienes dentro cuando quieres quedarte embarazada y no puedes es algo desgarrador, te pasas el día llorando, no quieres salir por miedo a que te pregunten, no quieres ver a tus amigos que tienen hijos y te da una rabia tremenda cuando lo hablas con alguien que no entiende del tema y te dice: «cuando te relajes, lo vas a conseguir». ¿Y tú qué c*** sabes? Cuando no has pasado por esto no tienes una buena respuesta, y hablar de ello con alguien que lo está pasando mal es muy delicado. Yo os aconsejo que os dejéis de comentarios sin conocimiento y que simplemente os limitéis a apoyar a vuestras amigas que estén pasando por ello ofreciendo un abrazo o simplemente intentando entender por lo que están pasando.  Y nunca, nunca, preguntéis a una pareja sin hijos «Y vosotros para cuando?».

Después de las 5 Inseminaciones Artificiales nos dimos un pequeño descanso porque sabíamos que el próximo paso era más complicado, no sólo económicamente, la Fecundación In Vitro es un tratamiento  que requiere de mucha más implicación e intervención y teníamos que estar seguros, organizarnos y pensarlo bien. Además una FIV requería la búsqueda de un centro especializado en fertilidad ya que este tipo de tratamientos no se llevan a cabo en cualquier consulta ginecológica. Hasta entonces nos habían llevado en la consulta de mi cuñado y a partir de entonces lo haríamos en otro sitio. Fuimos a informarnos al CIRH, centro de fertilidad y reproducción que nos recomendó mi cuñado y allí empezó todo (de nuevo).

  • Nuestra intención era empezar el tratamiento durante el verano, pensábamos que todo sería más lento pero empezamos el tratamiento en el primer ciclo casi sin pensarlo. La medicación para someterse a una FIV es mucho más cara y pesada que los tratamientos anteriores. Ahora no recuerdo muy bien todo lo que me llegué a pinchar pero eran muchas agujas en mi barriga, una cada día y algunos días hasta 2 o 3 pinchazos y uno de ellos con una aguja enorme. Hasta entonces me daban pánico las agujas, las primeras con las IA pedía que me las pusiera alguien pero las últimas ya me las ponía yo misma y casi sin pestañear.
  • El día 4 de julio entraba en quirófano para la punción (para que me quitaran los óvulos directamente de mis ovarios). Como ya os he comentado, no es nada fácil. Te medicas durante varios días para luego sedarte y quitarte los óvulos pinchando a través de la pared de la vagina. Muchas mujeres no consiguen suficientes óvulos, o se estropean al pasar los días, o sus óvulos no son válidos así que todo esto que han tenido que pasar no les ha servido para nada. Por suerte mi tratamiento FIV fue bastante fructífero, conseguimos 11 óvulos.
  • El siguiente paso era hacer la FIV-ICSI que consiste en unir en un recipiente el óvulo y el esperma. Ciencia ficción. No entraré en detalles porque mi post no va de esto pero también hay varias técnicas para conseguir esto. El caso es que de estos 11 óvulos que me sacaron, consiguieron fecundar 8 de ellos. El caso era ver, entonces, cómo evolucionaba cada uno de ellos porque no siempre tiran adelante. Las posibilidades se van reduciendo día tras día. Entonces empieza una carrera de fondo de 5  días en nuestro caso.

Todo lo que has pasado hasta este momento… y no significa que vayas a quedarte embarazada, ni mucho menos. De hecho hay muchas mujeres que no consiguen sacar ni un sólo óvulo viable, o que sus embriones no tiran adelante y hay que desecharlos todos. ¿Os imagináis? Después de haber pasado por todo esto… Pues es muy habitual, y la mayoría de gente no es consciente de ello.

  • En nuestro caso, algunos de los 8 embriones que teníamos fueron evolucionando de forma negativa, así que se perdieron por el camino, y al cabo de 5 días acabamos teniendo 4 embriones de diferentes calidades (porque los clasifican según su calidad en A, B, C y D). Estas calidades se clasifican según el aspecto y las posibilidades que tienen, pero puedes quedarte embarazada tanto de un A como de un D. De hecho una colega mía se quedó embarazada y tuvo un hijo precioso con un embrión de calidad D. Nos recomendaron hacer la transferencia embrionaria después de congelar los embriones varios días porque había más posibilidades de éxito haciéndolo así, así que se congelaron nuestros 4 embriones de calidades distintas.
  • Durante los siguientes días yo me seguí medicando para que mi cuerpo estuviera preparado para recibir al embrión, puesto que al no tratarse de un ciclo natural el cuerpo necesita unas hormonas que se generarían de forma natural en el cuerpo cuando estás en plena ovulación, y el útero tiene que estar en condiciones óptimas para recibir al embirón. Además del miedo a que no funcionase, se le sumó el miedo a que el embrión se estropeara al descongelarlo, porque es algo que también puede ocurrir. Realmente esto de la FIV es una carrera de obstáculos. El día 24 de julio fue nuestro día, quedamos en la clínica para que me implantaran un precioso embrión de calidad B+ que tiempo después sería Illa. Yo elegí implantarme sólo uno pero se pueden implantar dos si lo decides así. Se trata de insertar el embrión directamente en el útero a través de una cánula. A través de una pantalla pudimos ver ese bonito embrión que no teníamos ni idea de si se quedaría con nosotros o no seguiría adelante. El número 24 siempre ha sido mi número favorito pero desde ese día se convirtió en algo más, y por eso me lo tatué en el pie.

La betaespera había comenzado. Para las que no sabéis de qué va, la beta es el análisis de sangre que te haces para confirmar que estás embarazada. Cuando te haces un tratamiento de fertilidad te recomiendan no hacerte el test de orina ya que te puede dar un falso positivo (que estés embaraza pero que el embarazo no tire adelante por ejemplo) así que te dicen que esperes al análisis de sangre que te confirma con la cantidad de HCG en sangre (hormona del embarazo) si todo está ok. La beta se hace unos 15 días después de la transferencia, el mismo tiempo que debes esperar entre que ovulas y tienes la primera falta. Son 15 días de nervios y desesperación, donde te surgen un montón de dudas, tienes síntomas reales e irreales y muchas ganas de que sean de verdad pero mucho miedo a que el test sea negativo otra vez.

Esos días los pasé con muchos nervios, además notaba algunos síntomas de embarazo que no sabía si eran de reales o no. El análisis de sangre nos lo tenían que hacer el día 6 de agosto en Menorca, porque nos coincidía que estaríamos allí de vacaciones, pero el día 4 nos íbamos para allá y no quería irme de Barcelona sin saber si estaba embarazada o no. Así que nos despertamos por la mañana y me hice un test de orina a primera hora, y nos volvimos locos al ver que era positivo. Alucinamos. Xavi no veía esa segunda raya que tanto tiempo habíamos estado esperando porque estaba oscuro y era muy clarita, pero allí estaba. A partir de allí empezaron los miedos a que todo tirar adelante pero unos días más tarde lo confirmamos con varios test de embarazo más y con una beta positiva y con un valor correctísimo. Unas semanas más tarde en Menorca vimos su corazón latir, y aunque el embarazo no fueron flores de colores, lo importante es que salió bien, y que tenemos a una preciosa niña a la que queremos con locura aunque no nos deje dormir.

Nunca había escrito sobre mi infertilidad antes en este blog, porque es algo muy personal que cada uno vive como puede o como sabe, y  porque no sabía muy bien cómo enfocarlo. Pero en estos años y durante los años que viví la infertilidad en soledad, he descubierto que es importante llevarlo con naturalidad, no tener miedo a contarlo y compartirlo con los tuyos porque seguro que hay alguien más a tu alrededor que está pasando lo mismo y con quien puedes compartir tu experiencia.

Nosotros nunca lo hemos escondido, de hecho hablamos de nuestra experiencia a menudo y con todo el mundo, pero hacerlo público en mi blog se me hacía algo raro. Finalmente he decidido hacerlo porque sé que muchas de vosotras estaréis pasando por lo mismo y siempre ayuda saber de personas que lo han conseguido. También es importante que la infertilidad deje de ser un tema tabú y que la sociedad sepa que es algo muy muy habitual entre las personas de nuestra generación, que debemos pensar en los demás antes de lanzar comentarios que pueden dañar a una pareja que está intentando quedarse embarazada o simplemente no puede ni podrá tener hijos nunca, porque de estos casos también hay muchos, y seguro que más de lo que os imagináis.

A mi la infertilidad junto con la maternidad me han convertido en una persona más fuerte, más tolerante y más empática. No me siento menos mujer por haberme quedado embarazada con FIV la primera vez. Y quedarme embarazada esta segunda vez de forma natural y a la primera me parece una milagro que nunca, nunca creí que podría ocurrir. Para mi lo realmente asombroso es que un espermatozoide y un óvulo puedan encontrarse y crear un bebé, de verdad que la reproducción humana es un milagro y si habéis conseguido quedaros embarazadas de forma natural, de verdad deberíais estar realmente agradecidas.

Y para las que no conseguís quedaros embarazadas o estáis en pleno tratamiento, no puedo deciros palabras de apoyo porque nada sirve en estos momentos. Sólo que hay que ser fuertes y hablarlo, sacar todo lo malo que tengáis dentro y dar paso a la positividad aunque a veces es muy complicado. A mi me ayudó meterme en las redes sociales con un pseudónimo y hablarlo con otras chicas que están pasando por lo mismo (o por algo parecido). Entre ellas, conocí a Diario de una madre ingeniera que estaba pasando por un tratamiento, y que ahora habla de ello en su blog y además en su página web Por mis ovarios ofrece coaching personal para chicas que buscan un embarazo,  os la recomiendo!