Mi segundo parto: Nina

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Mi segundo parto: Nina

2019-06-02T22:17:46+02:00 noviembre 10th, 2017|FAMILIA|

Después de varias semanas de mi segundo parto me toca hacer una valoración sobre esta segunda experiencia que sin duda no ha tenido nada que ver con la primera.

Con Illa todo salió mal, desde la concepción y pasando por un embarazo difícil, hasta el parto que fue una cesarea de urgencia que además terminó con la niña ingresada en neonatos durante 3 larguísimas semanas, y un sangrado del útero y legrado posterior al parto.

Con Nina he de decir que he tenido un embarazo y un parto de ensueño, de película, todo ha salido perfecto.

Me quedé embarazada a la primera, no tuve demasiadas náuseas ni problemas durante el embarazo (a parte del calor insoportable en verano y las molestias típicas del tercer trimestre) y el parto, que os vengo a explicar hoy, fue perfecto o al menos fue tal como yo me había imaginado.

Antes de ponerme de parto, estuve casi 3 semanas con pródromos de parto que me hacían pensar que me pondría de parto en cualqueir momento pero no había manera, Nina no quería salir. Y es que 3 semanas antes de dar a luz estaba dilatada de 2 cm y con el cuello borrado y blando, además la cabeza del bebé estaba súper abajo, pero tan abajo que notaba un presión tremenda ahí abajo e incluso mi ginecóloga me decía que no entendía cómo no me había puesto de parto todavía porque eso estaba a punto de caramelo.

Un día me desperté por la noche con mucho dolor de riñones y alguna contracción molesta. Y digo esto porque yo había tenido contracciones constantemente desde la semana 24 pero sin dolor ni molestia. Ese día empezaron a molestarme un poco y a ser más seguidas, y casi cada noche me despertaba con contracciones a media noche pensando que estaba de parto pero no acababa de activarse la cosa.
Fueron dos semanas, casi tres, de incertidubre día tras día, pues me despertaba cada noche con alguna contracción molesta o con dolor de riñones, contracciones cada 5-10 minutos que aunque no eran dolorosas yo ya no sabía qué pensar… No dormía bien porque cada noche me pensaba que tendríamos que irnos corriendo al hospital y ya me desvelaba a las 5 de la madrugada sin poder dormir.

El día 18 de septiembre salía de cuentas según la fecha modificada pero según la última regla era el día 22 así que yo siempre dije que la fecha de parto era entre el 18-22 y así fue porque Nina nació el día 21/09/17!

El día 20 por la mañana mi madre llevó a Illa al cole como los días anteriores y mientras desayunaba hacia las 9h de la mañana tuve la primera contracción más o menos dolorosa. Empezaron a venirme contracciones más o menos seguidas cada 5-6 minutos pero igual que las últimas semanas, no eran regulares ya que los intervalos de tiempo iban variando. Llamé a Xavi para que volviera porque se había ido a trabajar y vino a casa porque pensábamos que en cualquier momento podría ponerme de parto.
Pasamos todo el día así, con contracciones irregulares pero algo dolorosas que variaban entre 3 y 10 minutos más o menos (algun intervalo de 20-25 minutos sin contracciones también había).
Como no lo veíamos claro, le dije a mi madre que se ocupara de Illa ese día por si a caso y nos quedamos Xavi y yo solos.
Fuimos a Sant Joan de Deu a última hora de la tarde donde me examinaron y me dijeron que ya tenía el cuello centrado pero que no estaba de parto todavía así que había que esperar que se activaran las contracciones para dilatar. Me hicieron la maniobra de Hamilton porque estaba muy favorable y estaba claro que iba a parir en cualquier momento, yo se lo llevaba pidiendo días pero no me lo hicieron hasta pasada la semana 40 y viendo que la cosa estaba bastante avanzada.
Nos fuimos a pasear a ver si se activaban las contracciones y cuando paseábamos se acortaban a 3-4 minutos pero al parar en casa se distanciaban… Volvimos a salir de paseo después de cenar y se volvieron a intensificar pero al parar se frenaban de nuevo. Yo estaba agotada así que decidimos irnos a la cama, pensando que no dormiría por las contracciones pero me quedé frita.

Me desperté hacia la 1 de la madrugada de mal humor porque se me habían parado las contracciones y me había quedado dormida, sólo podía pensar cuánto tiempo más estaríamos así… Me volví a despertar a las 2h con otra contracción, y una segunda más dolorosa. Una hora más tarde lo mismo, hacia mas 3h me despertaron dos contracciones más y hacia las 4h y pico ya me despertaron unas contracciones todavía más dolorosas que ya no pararon.

Cuando llevaba unas cuantas contracciones seguidas, una de ella fue tan fuerte que hasta me asusté un poco porque noté una especie de retortijón muy raro. Ahí fue cuando me levanté de la cama y desperté corriendo a Xavi y temblando de miedo. Al levantarme e ir al baño me empezó a bajar agua de las piernas, entonces me di cuenta de que ese retortijón significaba que había roto aguas. Con Illa no las rompí y no tenía ni idea de cómo era eso, y tampoco sabía que las contracciones con la bolsa rota eran TAN dolorosas. Me temblaban las piernas de los nervios, no podía controlarlo. Con cada contracción me salía un chorro de agua, y el dolor era tremendo. Me fijé rápidamente en el color de las aguas que era limpias, y tanto Xavi como yo nos quedamos un poco más tranquilos, después de lo que habíamos pasado con Illa ambos estábamos muertos de miedo.

Después de romper la bolsa, las contracciones empezaron a ser súper seguidas cada 2-3-4 minutos así que me hice una ducha rápida y nos fuimos corriendo al hospital. Mi idea era ducharme el pelo y todo pero tal como estaba no me veía capaz, la otra vez con Illa me di un baño y hasta me sequé el pelo pero os juro que esta vez el dolor era tal que no podía aguantar ni un minuto más en casa.
Nos subimos al coche con las maletas y una toalla porque a cada contracción me salía un chorro de agua, Xavi me dejó en la puerta de Urgencias y me acompañó hasta el mostrador donde me vieron llegar apuradísima y ya llamaron para avisar, me caía agua por las piernas y me dolía muchísimo cada contracción!!!

Xavi se fue a aparcar el coche y mientras tanto yo estaba preparándome para dar a luz ya que efectivamente y sin duda estaba de parto por fin. Eran más o menos las 5.30h de la madrgada. Había roto aguas y estaba teniendo unas contracciones dolorosísimas cada 2-3 minutos ahora sólo faltaba ver si había dilatado algo. Estaba de 4 cm sólo, yo pensaba que con ese dolor debía estar de más pero nada, había que aguantarse.

Cuando llegó Xavi nos llevaron ya a la sala de partos y en el box de urgencias ya pedí que avisaran al anestesista que yo quería la epidural porque no podía soportar ese dolor tremendo, de verdad que con Illa no había sido tan heavy, estaba alucinando.


En la sala de partos en seguida vino la anestesista y me pusieron la epidural, esta vez no me dolió nada el pinchazo, recuerdo que la primera vez noté cómo se metía la aguja entre las vértebras lo cual fue muy desagradable pero esta vez fue perfecto. Aunque el efecto de la anestesia tardó un rato a hacer efecto y casi hasta el último momento tuve el lado izquierdo despierto.

A las 7h de la mañana me hicieron otro tacto para ver cómo iba la cosa y madre mía, estaba ya de 10 cm! Había pasado sólo hora y media y ya estaba en completa, no me lo podía creer!!! Me puse súper contenta porque sabía que ya faltaba poco pero a partir de este punto para mi todo era nuevo, con Illa tuvieron que hacerme una cesarea de urgencia así que no sabía lo que seguía.
Yo pensaba que cuando estabas en completa ya sólo tenías que empujar, pero no, había que esperar a que el bebé bajara un poco por el canal del parto para empujar.

Yo estaba en la gloria con la epidural, la verdad es que no me dolía nada, sólo un poco un lado que no se me acabó de dormir hasta un rato más tarde pero nada más. Así que con la anestesia me quedé súper relajada esperando, la sensación de paz era perfecta. Nada de nervios. Pero las contracciones se estaban espaciando debido a la anestesia así que me pusieron un mínimo de oxitocina para volverlas a activar y en seguida volvieron a activarse.


De vez en cuando me pedían que empujara y yo no tenía ni idea de cómo tenía que hacerlo así que iba probando cuando me decían.
Al final más o menos entendí cómo había que hacerlo aunque he de decir que con la anestesia la verdad es que es difícil saber si estás apretando o no, además después de 9 meses sin prácticamente usar los músculos de la barriga para nada era raro volver a utilizarlos.
Fue todo muy calmado y relajado, sin prisas. Xavi se puso en primer plano y estaba alucinando al ver la cabeza ahí abajo, yo la toqué y era blanda! Me quedé alucinada, no tenía ni idea de que la cabeza saliera así de blanda madre mía! Me ofrecieron un espejo que al principio me daba cosa por si me impresionaba pero al final decidí que sería genial verlo en directo y no me hizo tanta impresión como pensaba. Es que me daba miedo que saliera mucha sangre y me mareara o algo pero qué va, fue muy bonito. Mi marido estaba mirando todo el panorama en primer plano, desde delante como un campeón y la verdad es que su cara era un cuadro!
De repente noté que ya salía algo y ahí estaba su cabeza, yo empujando con “todas mis fuerzas” o las que pude en ese momento (creo que hize más fuerza con los brazos para cogerme a la camilla que con ningún otro músculo, tuve agujetas en los bíceps varios días, sólo digo eso….). Y de repente salió todo el cuerpo, y la cogí con mis propias manos y me la puse encima. Tan calentita y húmeda, qué impresión. Sólo sacarla vi que era una niña, pero yo ya lo sabía…*  Por un momento me sentí abrumada y tanto Xavi como yo estábamos flipando con lo que acabábamos de ver, esa sensación duró un momento pero fue brutal.

*(en la última revisión de agosto al médico, que no era mi gine habitual, se le escapó un comentario que nos hizo pensar que era niña).

La sensación de poner a Nina encima mío fue increíble

Al ponérmela encima Nina estaba muy morada y no lloraba, parecía que le costaba respirar así que tanto Xavi como yo dijimos sin pensarlo que si había que examinarla adelante, que la miraran ya mismo porque después de lo de Illa no estábamos por tonterías. Se la llevaron a la cunita que hay en la misma sala de partos, a dos metros de mi, la veía perfectamente, nos iban diciendo todo lo que hacían en todo momento lo cual agradecí. La aspiraron para sacarle el moco que tenía, tenía un montón de líquido que le sacaron y esperaron un ratito a ver si respiraba mejor. Me iban informando y diciéndome que estaba bien que no me preocupara pero os podéis imaginar nuestra preocupación después de lo que vivimos la primera vez.
Me dijeron que me la pondrían encima porque con el piel con piel se recuperan más rápido y efectivamente cuando me la pusieron encima se tranquiizó y empezó a respirar con normalidad, cogió buen color , en fin, no hay mejor lugar

Mientras tanto a mi me estaban cosiendo porque tuve un pequeño desgarro y me tuvieron que dar un par de puntos así que había que arreglarme un poco, pero no me hicieron episiotomía (el protocolo del hospital es no hacerlo si no es estrictamente necesario).

El parto para mi fue perfecto, la verdad es que si fueran así todos los partos tendría otro mañana mismo!!!
Las dos únicas cosas que no pudimos hacer fueron: 1/ El pinzamiento tardío del cordón, porque la tuvieron que examinar y por tanto cortar el cordón (lo cortó Xavi) y 2/ Empezar con la lactancia en la sala de partos. Tuvimos que esperar a la subir a la habitación porque como no repiraba bien querían esperar un ratito a que repirar mejor por si a caso se cansara demasiado.

Por suerte fue todo muy rápido y al subir a la habitación pudimos empezar la lactancia, pero esta ya es otra historia!

Elegí el Hospital Sant Joan de Déu para este segundo parto porque fue donde trasladaron a Illa al nacer, uno de los mejores hospitales pediátricos y especializado (entre otras cosas) en neonatos. Después de lo que vivimos con Illa teníamos miedo a que algo saliera mal y sabíamos que estando allí estaríamos en buenas manos.

Nos trataron de maravilla, informados en todo momento y respetados en nuestras decisiones. La habitación de maternidad (para las que preguntáis) es individual, igual o mejor que en algunos hospitales privados. Lo único que me pareció un poco precipitada el alta a las 24-36 horas (si está todo bien) porque una madre primeriza creo que puede necesitar la seguridad de un apoyo si tiene dudas o se siente perdida, al menos en mi caso creo que me habría gustado aunque también habrán mamis que prefieran irse a casa lo antes posible. Lo hacen así para poder asistir a la mayor cantidad de personas puesto que es un hospital “público”.

He comparado mil veces ambos embarazos y ambos partos y estoy contenta de haberme sacado esa espinita que tenía y haber vivido esto tan maravilloso de dar a luz y recibir a tu bebé entre los brazos. Sin duda es la experiencia más espectacular que he vivido!